- Momento de oración y reflexión.
La catequista inició la catequesis realizando la señal de la cruz y diciendo: “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén”. A continuación, mientras los niños iniciaban su momento de silencio, les leyó en voz alta y pausada la siguiente frase:
Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y al prójimo como a ti mismo.
Los niños siguieron atendiendo en silencio, y reflexionaron las siguientes frases:
- ¿Quién es tu prójimo?
- Piensa en él y en cómo te comportas con él.
- ¿Cómo puedes remediar tus malos comportamientos?
- Mantén un diálogo con el Señor, y pídele ayuda para reparar tus faltas.
Todos juntos en oración: YO CONFIESO, CREDO, y PADRE NUESTRO.
- Ser discípulo.
Cuando Jesús comenzó a proclamar la Buena Noticia, fueron muchos los que se admiraron por lo que decía y hacía (palabra y obra). De entre todos ellos, Jesús llamó a algunos para que estuvieran con él y lo siguieran. Los que lo siguieron se convirtieron en DISCÍPULOS suyos.
Discípulo de Jesús es aquél que, habiendo conocido a Jesús, le ama, le sigue y quiere vivir como él vivió.
Para entender mejor lo que significa discípulo, la catequista cuenta la historia de la página 81 y 82 del libro de catequesis, “La profesora de ciencias”.
Realizamos un diálogo con los niños a partir de las siguientes preguntas para llegar a comprender mejor la historia:
-¿Por qué creéis que les mola la profe de ciencias?
-¿Qué cosas de las que les enseña les gustan más?
-¿Qué les enseña a valorar?
-¿Qué es lo que nunca olvidarán de esta profesora?
y… seguramente llegarán a conclusiones similares a estas:
-Atendían a sus explicaciones.
-Preguntaban lo que no debían.
-Iban con ella.
-Querían estar con ella y aprender de ella.
- Iluminación.
Recurriendo a diversas citas bíblicas el objetivo de la catequista es que los niños conozcan a Jesús como persona.
Seguid a Jesús (Mc 1, 22) y (Lc 4, 22)
Las palabras de Jesús que aparecen en estas citas muestran su carácter atrayente y su personalidad, pues enseñaba con autoridad y de esta forma era admirado y contagiaba el corazón de la gente que le escuchaba.
Tras la lectura de la cita la catequista formula las siguientes preguntas:
-¿Le admiráis?
-¿Queréis estar con él y aprender de Él?
Venid y lo veréis (Jn 1, 35-39)
¿Qué es lo que nos puede enseñar Jesús que merezca tanto la pena?
Jesús llama a sus discípulos (Mt 4, 18-22)
De esta cita una vez leída, se subrayan los siguientes versículos:
“Venid conmigo y os haré pescadores de hombres”.
“Ellos dejaron al instante las redes y lo siguieron”.
“Jesús los llamó también; y ellos, dejando inmediatamente la barca y a su padre, les siguieron”.
Lc 5, 27-28
De esta cita los niños subrayan: «Sígueme. Y Leví, dejándolo todo, lo siguió». La catequista pregunta sobre esta cita: ¿cuál es la pregunta que más repite Jesús? Y ¿qué palabra utiliza en estos encuentros?
- Momento de silencio y reflexión.
Para finalizar, queremos que los niños vuelvan a experimentar un momento de reflexión en silencio y acercamiento con Jesús.
Mientras ellos permanecen en silencio, la catequista les va diciendo unas palabras:
-¿Qué hemos de hacer nosotros para escuchar su llamada y seguirle?
Hemos de conocerle bien.
Hemos de escuchar con mucha atención a los que ya son amigos suyos.
Hemos de estar dispuestos a estar con él en la oración, la Eucaristía, la escucha y lectura del evangelio y siendo buenos samaritanos.
Amarle a Él y a las personas como Él nos amó.
Estar dispuestos a vivir como Él vivió.
La reflexión termina con el testimonio de la catequista que cuenta a sus niños su experiencia cristiana, cómo inició su camino junto a Jesús, y cómo sintió la llamada de Él.
- Lectura.
Uno de los niños lee el siguiente texto:
Discípulo de Jesús es:
-Quien responde a su llamada.
-Quien escucha su palabra y la pone en práctica.
-Quien vive amando como Jesús amó.
-Quien quiere vivir como Jesús vivió.
Como conclusión de toda la catequesis, la catequista pregunta a los niños: